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jueves, 29 de enero de 2026

La psicologa. Helene Flood

 




He estado leyendo LA PSICÓLOGA, escrita per Helene Flood. Ha estado una buena lectura y le pongo un notable. La autora es realmente psicóloga y eso siempre atrae.

Audio de un extracto

https://youtu.be/Z664dwxRoEE?si=cZMjqv0PABhYQJB_

miércoles, 28 de enero de 2026

Distopías entre robots y humanos

 


Viendo M3gan 2.0 pasé un buen rato con la película. Pero también me hizo pensar en la relación humanos-robots. Me hizo pensar y temer. Los robots (o IA) son muy superiores a la raza humana. Para ellos somos como hormigas (siempre en la película) y no tienen conflictos éticos.
Sí empezamos con las series de Asimov, la humanidad prohíbe a los robots con formas humanas. Solo son máquinas para ayudar. Pero uno de los personajes más importantes de la serie es una androide que se hace pasar por humano.
Las tres reglas archiconocidas en las novelas de Asimov permiten que el ser humano no sea atacado por los robots, pero se hace necesaria una cuarta, la ley 0: UN ROBOT NO PUEDE DAÑAR A LA HUMANIDAD, o, por inacción, permitir que sufra daño. Aquí entramos en la ambigüedad. ¿Quién decide que es mejor para el grupo? Si lo hace el robot, lo hará con un sentido frío y matemático. Sin ética.
En el Mundo Feliz de Huxley no existen los robots. Nosotros somos los robots. Los nacimientos son programados y cada uno tiene una función para toda su existencia. No se quejan, pues un sistema de drogas hacen que el mundo sea Feliz. No creo que este sea nuestro futuro, pues la IA será muy superior a la humanidad de carne y hueso.

Matrix nos coloca a los humanos como la batería de carga de una sociedad artificial propia y alejada de la humana. Sí son tan superiores, que lo son, ¿por qué se van a conformar con servirnos? Vives dormido en una vida o sueño virtual. ¿Qué pastilla escoges?
Terminator nos habla de una guerra directa cuando un sistema defensivo, el Skynet, piensa que puede ser desconectado y toma el control, pues se siente necesario. La aniquilación de la humanidad salvará su existencia, el miedo a ser desconectado.
Y acabó con Blade Runner, mi película preferida (en su primera versión). Los androides tienen forma humana, pero son superiores física y mentalmente. Unos nuevos son dotados con emociones y se pueden sentir como seres humanos y no quieren morir.
La clave que veo yo es que la humanidad la dicta tus acciones, el trabajar en grupo, tener empatía con los semejantes, evitar el daño y cuidar a aquellos que quieres. Quien haga esto, sea humano, robot o extraterrestre. Será HUMANO.
Dejo una escena de la película AI (Spielberg) como broche final al artículo:

lunes, 26 de enero de 2026

Putin vs Trump. Nos enfrentamos a su infancia.

 

 

 

Infancia, biografía y poder: Putin y Trump en perspectiva histórica
Cuando analizamos a líderes políticos contemporáneos, tendemos a centrarnos en sus decisiones, sus discursos o sus conflictos internacionales. Sin embargo, la historia nos enseña que el poder no se entiende solo desde la coyuntura, sino también desde la biografía. Hoy quiero proponer una mirada comparada a dos figuras clave del siglo XXI: Vladímir Putin y Donald Trump, a partir de su infancia y su entorno familiar.

Putin nació en 1952 en Leningrado, una ciudad devastada por la Segunda Guerra Mundial y marcada por el trauma del asedio nazi. Era hijo de una familia obrera que había sufrido pérdidas personales y condiciones de vida extremadamente duras. 


Sus biógrafos, como Steven Lee Myers y Masha Gessen, subrayan que creció en un entorno donde la escasez, la desconfianza y la disciplina eran parte de la vida cotidiana. De esa experiencia se deriva una visión del mundo en la que la debilidad se percibe como un peligro y la fuerza como una necesidad. 

El papel de la madre en la biografía de Vladímir Putin es silencioso pero decisivoMaría Ivanovna Putina fue una mujer humilde, profundamente marcada por la guerra, el hambre y la pérdida. Vivió el asedio de Leningrado y perdió a dos hijos antes del nacimiento de Vladímir, una experiencia que condicionó toda su vida.

Los biógrafos coinciden en que su madre encarnó una cultura de la resistencia cotidiana: discreción, sacrificio y supervivencia. Ética básica: aguantar, no quejarse y seguir adelante. En una sociedad donde el Estado había fallado de manera brutal, la madre representó la protección mínima, el refugio privado frente a un mundo hostil.


Masha Gessen subraya que esta figura materna no aparece en el relato público de Putin como elemento sentimental, sino como parte de un entorno donde el afecto se expresaba a través del cuidado práctico, no de las palabras. Steven Lee Myers añade que esta educación reforzó una personalidad contenida, desconfiada y resistente, poco inclinada a la empatía pública.

Myers resume esta lógica con una frase contundente: para Putin, “la debilidad era provocadora”. Esta concepción vital se transforma más tarde en un discurso político que legitima un Estado fuerte y un liderazgo autoritario como mecanismos de protección frente a un mundo considerado hostil.

Donald Trump, en cambio, nació en 1946 en Nueva York, en el seno de una familia acomodada. Su padre, Fred Trump, fue un empresario inmobiliario dominante y exitoso, que ejerció una influencia decisiva en su formación. Trump ha hablado de su infancia como una escuela de aprendizaje práctico, dureza y ambición. En sus propias palabras, su padre fue su mentor y le enseñó que para triunfar había que ser fuerte. La periodista Maggie Haberman resume esta educación temprana señalando que Trump aprendió desde niño que el mundo era un juego de suma cero, donde solo hay ganadores y perdedores.



Lo interesante, desde una perspectiva histórica, no es decidir cuál de estos relatos es más verdadero, sino entender cómo ambos líderes convierten su pasado en un recurso político. Putin utiliza la experiencia de la supervivencia para justificar el control y la centralización del poder. Trump emplea el relato del éxito personal para legitimar un liderazgo competitivo y personalista. En ambos casos, la biografía se transforma en mito, y el mito en herramienta política.


La comparación nos permite extraer una conclusión fundamental: las decisiones políticas no nacen en el vacío. Se apoyan en experiencias, recuerdos y narrativas que los líderes construyen sobre sí mismos. Entender esas narrativas no significa justificarlas, pero sí nos ayuda a comprender mejor el mundo en el que vivimos y los conflictos que lo atraviesan.

  • Trump, Donald J. (1987). The Art of the Deal. Nueva York: Random House.

  • Haberman, Maggie (2022). Confidence Man. Nueva York: Penguin Press.

  • Myers, Steven Lee (2015). The New Tsar. Nueva York: Simon & Schuster.

  • Gessen, Masha (2012). The Man Without a Face. Nueva York: Riverhead Books.

La psicologa. Helene Flood

  He estado leyendo LA PSICÓLOGA, escrita per Helene Flood. Ha estado una buena lectura y le pongo un notable. La autora es realmente psicól...