Los detectives salvajes. Roberto Bolaño
La novela de Roberto Bolaño (1998) se lee como una experiencia. No idealiza a sus personajes; los muestra perdidos, contradictorios, ridículos, pero siempre humanos. La novela se articula en tres partes que rompen con la narración lineal tradicional. La parte intermedia tiene una estructura tan diferente que parece metida con calzador. Se lee como un diario escrito por Juan García Madero, el protagonista, un joven estudiante que se inicia en la poesía a mediados de los años setenta. Con una vida bohemia nos trata un estilo de vida de artista que sigue a los líderes literarios del momento sin dejar de aportar su calidad. Es muy exagerada y tiene retazos de realismo mágico, a mi entender. Como ya insinué, la segunda parte se me hizo difícil de seguir, no así el resto del libro donde el autor manifiesta una fluidez desbordante en un texto más que bien escrito. En todo caso, no estoy arrepentido de su lectura, ni mucho menos, pero sí que considero que su lectura es aconsejable...